Para dar comienzo a esta sección llamada "pensamientos contemporáneos" (nombre que me pareció correcto elegir por lo bonito que suena) decidí hacer el siguiente formato, contar una anécdota, una reflexión que parte de los lectores y después una posible solución, es decir, una propuesta mía. Como ya deben saber, no soy ningún estudioso, y todo lo que sé, lo sé por experiencia, casi que se podría decir que soy un campesino, aunque a veces me disfrace de detective.